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THC y CBD: casi gemelas químicas, efectos muy distintos
9 de octubre de 2026 · 8 lecturas

El THC y el CBD son las dos moléculas más famosas del cannabis, y tienen exactamente la misma fórmula molecular: C₂₁H₃₀O₂. Son isómeros: los mismos átomos, ordenados de otra manera. Esa diferencia de arquitectura, aparentemente mínima, cambia por completo cómo se relacionan con nuestras células. Al THC se le atribuye el efecto psicoactivo del cannabis; el CBD no produce esa intoxicación.
1. Misma fórmula, distinta forma
El THC (Δ⁹-tetrahidrocannabinol) tiene un anillo de pirano cerrado, un éter, y un único grupo −OH fenólico. En el CBD (cannabidiol) ese anillo está abierto: aparecen dos grupos −OH libres y un grupo isopropenilo. Es como si una de las dos moléculas hubiera «cerrado la cremallera» y la otra no.

Resumen visual del artículo. Estructuras dibujadas con RDKit. Ilustración: Límite ILM.
2. El receptor CB1 y su cascada
CB1 es un receptor acoplado a proteína G muy abundante en el sistema nervioso central. Cuando un agonista lo activa, la proteína Gi frena a la enzima adenilato ciclasa y baja el nivel de AMPc, una vía clásica que acaba reduciendo la liberación de neurotransmisores.
El THC es agonista parcial de CB1 y CB2: los activa, pero sin llegar al máximo. El CBD se une débilmente al sitio principal (en rango micromolar) y se ha propuesto que puede actuar como modulador alostérico negativo de CB1, es decir, atenuando su señal desde otro punto del receptor. Además, interactúa con otras dianas: según una revisión de 2020, potencia 5-HT1A y bloquea GPR55 (EC₅₀ = 445 nM), y se han descrito hasta 76 dianas.

Esquema simplificado. En la segunda mitad de la animación, el CBD aparece en el sitio alostérico propuesto. Animación: Límite ILM.
3. Ya conocemos la forma del receptor
En 2020 se publicaron en Cell las estructuras por criomicroscopía electrónica de CB1 unido a Gi (3,00 Å) y de CB2 unido a Gi (3,20 Å). En 2025 llegó la de CB1 con HU210, un análogo del THC, a 2,9 Å. Una salvedad importante: ninguna de ellas contiene THC propiamente dicho, sino ligandos sintéticos o análogos.
4. Del laboratorio a la clínica
CBD y síndrome de Dravet. Un metaanálisis de 2020 con 3 ensayos y 359 pacientes encontró que el CBD como tratamiento añadido aumenta la probabilidad de reducir al menos un 50 % las crisis (RR = 1,69; IC 95 %: 1,21–2,36). Pero también hubo más abandonos del tratamiento (RR = 3,12).
THC y potencia. Una revisión sistemática de 2022 con 20 estudios asocia las concentraciones más altas de THC con más psicosis y más trastorno por uso de cannabis. Son estudios observacionales: asocian, no demuestran causa.
Adolescencia. Una revisión de 2020 señala que el cerebro adolescente podría ser más vulnerable, pero los hallazgos son inconsistentes y las muestras, pequeñas.
5. Lo que se sabe y lo que no
Lo que se sabe: THC y CBD comparten fórmula; el THC es agonista parcial de CB1 y CB2; las estructuras de CB1 y CB2 con Gi están resueltas; y el CBD reduce crisis en el síndrome de Dravet en ensayos.
Lo que NO se sabe: el mecanismo exacto del CBD (tiene muchas dianas, algunas a concentraciones altas); cómo es CB1 unido al propio THC; y si la relación entre potencia y psicosis es causal.
Divulgación científica, no consejo médico. Si tienes dudas sobre tu salud, consulta con un profesional sanitario.
Bibliografía
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